Miércoles, 04 Julio 2018 00:00

El Aissami reedita el “nuevo comienzo” y elevar a “máxima potencia” producción de las arruinadas empresas básicas

 
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Trabajadores calificaron la visita de El Aissami a Guayana como “relámpago” y lejana a la verdadera crisis de las estatales Trabajadores calificaron la visita de El Aissami a Guayana como “relámpago” y lejana a la verdadera crisis de las estatales Foto @MinPPIBES

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Sidor: un monumento de destrucción operativa y financiera a 10 años de su reestatización

 

Tareck El Aissami visitó Guayana este miércoles, tras ser designado hace un par de semanas como nuevo ministro de Industrias y Producción Nacional. Su llegada estuvo rodeada de luchas internas, que quedaron evidenciadas en los alrededores del edificio principal de la Briquetera del Orinoco, antigua Orinoco Iron, en donde no faltaron los gritos y los señalamientos en contra de parte de la dirigencia sindical que domina las cuotas de poder en el entramado industrial estatal.

El ex vicepresidente de la República, sancionado por el Gobierno de Estados Unidos en febrero de 2017, era esperado en los últimos días. En Venalum ya tenían preparada toda la indumentaria para que realizara un recorrido por las alicaídas celdas de reducción de aluminio que trabajan a menos de 15% de su capacidad instalada. Pero por allá no pasó. Tampoco por Sidor, cuyas acerías están detenidas, como la mayor parte de las estatales de metales.

La visita se concretó en la briquetera, que el gobierno del fallecido Hugo Chávez expropió en 2009 y que, nueve años después, no ha sido pagada a sus legítimos propietarios. Correo del Caroní no pudo ingresar a la planta, pues personal de protección de planta informó que la instrucción recibida fue no dejar ingresar al equipo del medio.

Cerca del mediodía, El Aissami se reunió a puerta cerrada con los representantes de la clase obrera, según escribió en un tuit el Ministerio de Industrias y Producción Nacional. Entre los representantes estaban dirigentes de la Central Bolivariana de Trabajadores Socialistas, presidida en Bolívar por Pedro Perales; el presidente de Alcasa, Arquímedes Hidalgo; el director estadal del Ministerio del Trabajo, Alfredo Spooner e, incluso, el gobernador de Bolívar, Justo Noguera Pietri.

Afuera, otros dirigentes sindicales como Mario Pérez de CVG Refractarios y Francisco Alarcón de Corpoelec, agrupados en el Movimiento Social de Trabajadores de Guayana, presionaron con gritos un encuentro con El Aissami. El descontento era notorio, relataron personas que estuvieron en la industria. “Justo Noguera salió a tranquilizarlos y casi se lo comen”, comentó un trabajador.

El funcionario accedió y se reunió con el resto de los trabajadores que aducen el resquebrajamiento de la Central Bolivariana y el uso de ese órgano para “fines distintos a la productividad y la protección de los trabajadores”.

Régimen especial transitorio

Tras el agobiado intento de limar asperezas a contrarreloj, el ministro de Industrias y Producción Nacional anunció el compromiso acordado con trabajadores públicos y privados de “levantar aceleradamente de nuevo la producción de las empresas básicas”. “Hemos logrado jurar un compromiso sagrado de levantar nuestras industrias básicas al más alto nivel operativo y lo vamos a hacer con nuestra clase trabajadora”, dijo, en un mensaje que pareció un déjà vu de promesas similares realizadas por cada ministro de turno de la última década.

No precisó cómo, pero señaló que están comprometidos en cuerpo y alma con este juramento sagrado.

 
 

El Aissami informó que, al igual que en la industria petrolera nacional, se decidió el establecimiento de un régimen especial transitorio para la gestión operativa y administrativa de la industria nacional del hierro, aluminio y acero, “a través de la implementación de medidas dirigidas al incremento, mejoramiento y celeridad de las capacidades de gestión administrativa, financiera y operativa así como los procesos productivos desarrollados por las entidades del sector público en la industria del hierro, acero y aluminio”.

El régimen transitorio, apuntó, busca un reordenamiento administrativo, operativo y financiero para “facilitar acelerar a la máxima potencia la capacidad productiva de las empresas básicas”.

El régimen, encomendado a El Aissami, le dará amplias facultades en la gestión de las empresas básicas. “La primera medida que hemos asumido en colectivo con este Estado Mayor de la clase obrera es un régimen excepcional de protección a todos los trabajadores de la industria básica”, manifestó, al sostener que los trabajadores son los más afectados por la guerra económica. No detalló tampoco los mecanismos de protección de los trabajadores.

Dijo, además, que decidieron centralizar algunos procesos de carácter operativo para darle “más eficiencia a nuestras empresas, entre otras decisiones que iremos anunciando”.

El Aissami aseguró estar satisfecho, pues decidieron un plan de trabajo que prioriza la recuperación inmediatamente de la capacidad operativa de las minas de mineral de hierro y bauxita. “Es la primera tarea y ya el Presidente de la República aprobó recursos para destinarlos a estos objetivos y luego todo el encadenamiento productivo”, expresó, más tampoco precisó el monto de la inversión aprobada, que hace meses son urgentes en industrias como Bauxilum, el primer eslabón de la cadena del aluminio.

“El plan lo tenemos, el Plan Guayana Socialista, esa es nuestra guía”, agregó. “Más nunca estas empresas serán para generar riquezas para pocos y empobrecer a grandes mayorías. Serán empresas para producir y satisfacer demandas del pueblo venezolano”, dijo, al calificar el momento como el nuevo comienzo de las industrias básicas. “Demostraremos con hechos lo que somos capaces de hacer con la clase trabajadora”, reiteró.

El ministro tampoco anunció cambios en las industrias. En cambio, manifestó que el reflote “se trata de voluntad, no se trata de decisiones burocráticas, este decreto es para empoderar a los que saben qué hay que hacer para producir”.

“De la Central Bolivariana solo quedó el nombre”

 
 

Mario Pérez, representante de CVG Refractarios Socialistas, señaló que El Aissami accedió a reunirse con el incipiente Movimiento Social de Trabajadores de Guayana, constituido hace ocho meses, al ver que en la reunión con la Central Bolivariana “no había propuestas (…) nosotros hicimos planteamientos concretos en cuanto a la productividad de las empresas de Guayana y entregamos el Plan Integral de Desarrollo Productivo de Guayana, que se levantó en 17 mesas de trabajo con proyectos a corto, mediano y largo plazo”.

“De la Central Bolivariana en Guayana solo quedó el nombre porque algunos voceros han secuestrado esta institución para otros fines distintos a la productividad y la protección de los trabajadores”, afirmó.

Entre las propuestas, recordó la solicitud de unir a CVG Refractarios una pequeña compañía nacionalizada que posee dos hornos rotatorios que permitirían la calcinación de cal y materia prima refractaria para empresas del aluminio y Sidor. “Tomando decisiones concretas se pueden ahorrar divisas de manera inmediata (…) Se hicieron propuestas muy concretas que apuntalan a la necesidad real de las industrias y las comunidades”, dijo.

“Nosotros vemos que nuestras industrias deben producir más allá de lo reivindicativo, cúpulas e intereses personales, estamos convencidos de eso; y el ministro sabe que la fórmula para sacar el país adelante es con el encadenamiento productivo, porque hay empresas que producían los insumos que consumen. Hay industrias donde se requiere inversión, pero en otras lo que hace falta es decisión. Hay empresas que tienen los recursos pero no producen por intereses que no permiten el encadenamiento”, denunció.

El trabajador indicó que el lapso para que las empresas agarren fuerza es de seis meses, pero confió en que habrán resultados impactantes en pocos días. “El tiempo para recuperar las empresas básicas es finito”, puntualizó.

Sobre la paralización de las acerías de Sidor; la detención de más de nueve meses del primer eslabón de la cadena del aluminio, Bauxilum; o la parálisis de un año de la planta Casima de la antigua Sidetur no hubo alusiones. Tampoco de la reciente citación del Departamento de Justicia de Estados Unidos al zar del aluminio venezolano, Glencore; ni de la detención hace semanas del vicepresidente de Minerven por presunto contrabando de oro. Aun con este contexto, El Aissami partió satisfecho de Guayana y dispuesto a lo que llamó un nuevo comienzo.

Tareck2 IIEl Aissami accedió a reunirse con otros dirigentes sindicales de Guayana, que no participaron en la reunión inicial

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