De producir 210 mil toneladas métricas de aluminio al año, en la actualidad CVG Alcasa está totalmente inoperativa.

La Intersectorial de Trabajadores de Guayana (ITG) solicitó una interpelación de la Asamblea Nacional para las juntas directivas de los últimos 15 años en Alcasa, las cuales llevaron a esta empresa a la destrucción e inoperatividad total.

Este lunes 14 de octubre se cumplieron 52 años desde la fundación de CVG Alcasa, que empezó con una producción de 11 mil toneladas métricas de aluminio al año, y en 1976 las aumentaron a 22 mil toneladas métricas, recordó Miguel Ekar, dirigente sindical de Alcasa.

“En la IV República se amplió la producción con 210 mil toneladas métricas al año, se respetaron a los trabajadores y sus derechos. De esas 210 mil toneladas de aluminio, el 60% era para el mercado internacional. En la IV República, los trabajadores pudimos mantener a nuestras familias, pero en 1998 comienza la destrucción total de CVG Alcasa”, afirmó.

Ekar recordó que en 2005, durante el mandato del expresidente Hugo Chávez Frías, este dictó un decreto para suspender las exportaciones, lo que significó otro duro golpe para los ingresos en la empresa, que hasta entonces producía 180 mil toneladas métricas de aluminio.

Además de la debacle de la producción, millones de dólares se han destinado a una Alcasa totalmente paralizada en la actualidad.

Luego del accidente en 2006, en la planta de carbón, el seguro canceló a la compañía por la pérdida. De ese dinero desconocen su destino, aseveró Ekar. Recordó también que en 2009 apagaron las celdas de la Línea I, donde se producía aluminio de 91% de calidad.

Sin producir, en Alcasa dejaron a su vez de cumplir con beneficios laborales y tuvieron más de cinco años sin discutir contrato colectivo. A partir de 2013, agregó Ekar, con la Federación Bolivariana de Trabajadores (FBT) se aceleró la destrucción de Alcasa y las demás empresas básicas de Guayana.

90.4 millones de dólares se destinaron para un proyecto de 230 celdas que debían estar operativas en 2014, pero no se cumplió con ello. Asimismo se invirtieron más de 400 millones de dólares para fundición y laminación, y lo que tiene Alcasa son todas sus celdas apagadas. Las últimas que quedaban operativas salieron con el apagón de marzo de este año.

Antonio González, trabajador de planta extrusora, con 33 años de servicio, comparó los beneficios que tenía en la Alcasa productiva y todas las precariedades que vive ahora.

El pago de sus más recientes vacaciones fue de 800 mil bolívares. “Eso me alcanzó para una semana de comida. Anteriormente podía comprar secadora, lavadora, nevera, viajaba a Mérida y regresaba con dinero a mi casa. Hoy eso no me alcanza para nada”.

“Con las utilidades se hacían 200, 300 hallacas, ahora con lo que nos darán, si es que nos dan, no nos alcanzará ni para comernos una hallaca”, lamentó González.

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