Domingo, 26 Junio 2016 00:00

Por una Venezuela de bienestar social y con calidad de vida

 
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Durante nuestra borrachera de consumo, el Gobierno avanzó en la consolidación de su hegemonía Durante nuestra borrachera de consumo, el Gobierno avanzó en la consolidación de su hegemonía

Un plan macro de ajuste económico que incluya: disciplina fiscal, autonomía del BCV, restauración de precios y un muy trabajado plan de subsidio directo a las personas mientras se recupera el poder de compra del salario contribuiría a aliviar la pesada carga heredada.

Hcapitularoy vivimos una profunda crisis económica. Pero no es una crisis fortuita o azarosa, es una que es producto de años de políticas económicas erradas cuyas duras consecuencias nos toca vivir en forma de un desabastecimiento atroz de bienes básicos, la inflación más alta de nuestra historia y una actividad económica que se contrae como lo hacen países en depresión.

Muchos podrían alegar que durante el período comprendido de 2003 a 2008, Venezuela no vivía los males de hoy. Ese argumento es parcialmente cierto, sí, Venezuela vivió un boom de consumo pero que fue producto de un incremento súbito de los precios del petróleo.

  HenkelGarcia

Henkel García nació en Maracaibo, pero ha vivido la mayor parte de su vida en Caracas. Es analista e instructor en finanzas, con maestría en Administración, mención Finanzas (Unimet). Es presidente de Visión de Inversión y director de la firma @Econometrica IE, C.A. 

Desde hace varios años, su voz se escucha fuerte en las alertas en torno al deterioro económico y las propuestas para revertir la situación. Pese al desmadre económico, muy claro en su rol profesional, asegura que ha permanecido en el país “porque siempre tuve claro que tenía que aportar algo para que Venezuela cambiase”. Su twitter es @HenkelGarcia.barra 250

 

Eso logró que la oferta de bienes y servicios tuviese un alza importante, pero buena parte de ésta se debió al aporte de las importaciones realizadas. En ese período el Gobierno no ahorró, todo lo gastó, y no se conformó con esto, sino que utilizó el endeudamiento en divisas para que esa sensación de bienestar se viese insosteniblemente amplificada.

Durante nuestra borrachera de consumo, el Gobierno avanzó en la consolidación de su hegemonía. Las instituciones se hicieron aún más débiles de lo que estaban. El aparato productivo nacional se deterioró rápidamente debido al ataque y el hostigamiento empresarial, y también por la imposibilidad de competir con el producto importado a una tasa de cambio sobrevaluado (dólar barato).

Hoy, que la renta petrolera ha desaparecido, tenemos que la oferta de bienes se contrae abruptamente por una producción nacional alicaída y por la imposibilidad de mantener el nivel de importaciones de años pasados. Finalmente, ese producto escaso es distribuido discrecionalmente por mecanismos ineficientes y corruptos de asignación.

El panorama es muy sombrío, lo es tanto que eso provocará cambios. La conflictividad social hará vida con la conciencia ciudadana, y esta última impulsará a los ciudadanos venezolanos a una lucha sin cansancio, para así lograr una ventana que permita un cambio político por las vías constitucionales y electorales. Esto dará paso a una profunda reforma económica.

Es prácticamente un consenso la necesidad de un plan macro de ajuste económico que tome en cuenta lo social. Debemos restaurar los precios de mercado. Esto nos permitirá eliminar males como el mercado negro y el contrabando. Pero claro, la eliminación de los controles no es la única medida.

  ComillasAMARILLASLa conflictividad social impulsará a los ciudadanos a una lucha sin cansancio, para así lograr una ventana que permita un cambio político por las vías constitucionales y electorales. Esto dará paso a una profunda reforma económica”.  

Hay que asegurar la propiedad privada, facilitar la actividad empresarial, tener un marco regulatorio para lograr disciplina fiscal y monetaria, un BCV verdaderamente independiente, un muy trabajado plan de subsidio directo a las personas mientras se recupera el poder de compra del salario, necesitamos metas de disminución de la pobreza y de la desigualdad, así como un buen y transparente sistema de información de desempeño económico, social y de gestión.

Esto es sólo parte de ese plan que empezaría a aliviar la pesada carga heredada. Esos cambios económicos deben darse con un mínimo de armonía en lo político y en lo social. Eso pasa por un profundo diálogo entre los principales actores de la vida nacional: partidos, gremios, sindicatos, Academia, Iglesia, militares, etc. Así alcanzaremos la Venezuela que todos queremos, una pujante, que genere bienestar y estabilidad, una en la que nuestro esfuerzo sea realmente compensado, una que genere calidad de vida para todos.

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