Sábado, 23 Diciembre 2017 00:00

“Las dictaduras construyen una clientela política permanente para sostenerse”

 
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Torres: Hay mucho caudillismo en el ADN de la historia política latinoamericana, eso hace que haya una desafección a la democracia y de alguna manera la gente siente que la democracia no resuelva problemas Torres: Hay mucho caudillismo en el ADN de la historia política latinoamericana, eso hace que haya una desafección a la democracia y de alguna manera la gente siente que la democracia no resuelva problemas

No todos deben pensar igual e igualar sus intereses en la lucha contra un régimen dictatorial, lo que importa es la necesidad compartida en restablecer la democracia, advierte el activista Javier Torres tras su experiencia en la resistencia contra Fujimori desde la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos del Perú.

@oscarfmurillo 

Ecapitularl establecimiento de gobiernos democráticos, fundamentados en la libertad, en los que reina la diversidad y la pluralidad, ha costado muertes, desapariciones, dolor, sudor y muchas lágrimas a los latinoamericanos.

En contrapartida no hay otro lugar en el mundo donde se experimente tanta pasión desbordante ante una canción, un amor, un juego, un oficio o una idea.

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Resistencia civil a la dictadura

 

Desde la primera mitad del siglo XIX, pasando por un siglo XX no menos tormentoso y los inquietantes primeros años del XXI, la vida en América Latina ha transcurrido entre una incesante resistencia a las tiranías de todos los géneros (militares, caudillos pintorescos reyezuelos, etc.) y una alegría por la vida que para muchos sigue siendo un rasgo inexplicable.

“Los regímenes autoritarios buscan controlar al máximo la voluntad de sus ciudadanos, monitorear cada uno de sus espacios y reducir sus derechos más básicos a un fragmento mínimo”, resume Javier Torres en la antesala a una conversación que discurre a partir de su experiencia en la lucha contra la dictadura de Alberto Fujimori, el expresidente de Perú que actualmente cumple condena de 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y delitos de corrupción de su autoría.

En 2012, cuando se inició el juicio contra Fujimori, Torres ocupaba la  secretaría ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, una organización que emergió como emblema en la lucha por los derechos humanos en los tiempos más oscuros del Perú, y desde dicha responsabilidadpromovió laestrategia jurídica y de movilización ciudadana para lograr poner al dictador bajo la justicia.

Pero la historia no comenzó allí. Fueron años de lucha, de desacuerdos, de búsqueda para generar un cambio que trajera de vuelta la democracia en el país sudamericano.

Plataformas para la defensa de los DD HH

Si bien los avatares políticos no terminan en Perú y el fujimorismo sigue intentando, cada vez más cerca, retomar el poder, la lucha de aquel entonces devolvió un mínimo de institucionalidad y convivencia política para enrumbar al país hacia mejores condiciones.

 

ComillasAMARILLASEse es otro problema de las dictaduras, los dictadores no se van por voluntad propia, entonces creo que empezaba a percibirse cierto malestar general en las regiones, las promesas de crecimiento no eran pues las que se habían planteado. Eso fue debilitando y también el cansancio, la gente se cansa de este tipo de regímenes, al final se espera que haya una renovación de lo político”.

 

Hoy cientos de venezolanos encuentran refugio tras emprender un viaje obligado por la crisis social y económica ocasionada por el régimen de Nicolás Maduro, que hoy cuelga la banda que define a los autócratas y dictadores.

Las semejanzas de los regímenes de Fujimori y Maduro, el papel de los medios de comunicación, la articulación de la disidencia frente a las fortalezas de los sistemas represores, los desafíos de la democracia en la región y otros temas son abordados por Javier Torres desde su inclinación por los asuntos públicos, especialmente, de su participación en iniciativas contrarias al poder.

En la universidad, de donde egresó como antropólogo, participó en actividades políticas, en debates aunque sin militancia en movimientos satélites de partidos políticos. “Tuve un grupo de derechos humanos en la universidad que se salía un poco del canon. Luego a partir de mi carrera como antropólogo tuve la oportunidad de trabajar con organizaciones que defendían los derechos de los campesinos. Años después formé parte de la Coordinadora y tuve un reto distinto donde podía utilizar otros mecanismos”.

Siempre hay ventanas

El desvío dictatorial en Venezuela, con Maduro al frente, se materializó en 2017. Un año que termina con más interrogantes sobre el cambio político: sin respuestas ni explicaciones ante la derrota de la rebelión popular; espacios perdidos en las regiones; descrédito de la dirigente opositora; mayor cuestionamiento al sistema electoral; desconfianza en el proceso de negociación validado por la MUD y el afianzamiento de la dictadura a través de la inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente.

Ante este escenario, por demás complejo, el activista Javier Torres reacciona con pausa, medita y mirada en alto, rememorando las iniquidades del fujimorismo, dice: “Siempre hay ventanas donde podemos colarnos… lo importante es estar en el malestar de la gente y desde allí hablar, trabajar y proponer”.

- En Venezuela ha habido muchos debates sobre la resolución del conflicto, se habla de la transición por colapso, la transición por resolución y otras. En Perú: ¿Cómo sucedió? ¿Cuál fue el quiebre dominante?

- En el caso peruano fue una transición al final por colapso, en el año 2000 es cierto que ya estaba instalada una mesa de diálogo desde que denuncian el fraude de las elecciones, pero creo que el gobierno de Fujimori para el inicio de su tercer mandato había logrado neutralizar la movilización popular, sobre todo debido a un desgaste.

Y allí creo que lo que ocurrieron fueron dos elementos: la denuncia de tráfico de armas a las FARC en una operación un tanto incomprensible donde Fujimori sale saludando a Montesinos, cuando el que había hecho el tráfico de armas era Montesinos (risas); fue una operación publicitaria, pero como había cabos sueltos se empezó a dudar que algo raro había en eso y eso evidenció que existía una presión interna.

Y lo otro fue el colapso final que fue entre septiembre y noviembre, que fue la filtración de un vídeo, el primer Vladi-video en el que se veía al asesor presidencial a Vladimiro Montesinos comprando a un congresista por 30.000 dólares y entonces eso se transmitió por la televisión nacional. Eso fue el inicio del colapso.

 

Javier2“Tanto en el Perú de Fujimori como en la Venezuela de Maduro no hay separación de poderes”, señala el activista peruano

 

A los tres días Fujimori tuvo que salir la noche de un domingo a anunciar que convocaría elecciones y señalar que ya no iba a postular. Luego siguió la persecución de Fujimori a Montesinos, la fuga de Montesinos y finalmente la fuga de Fujimori; él fue un presidente que renunció por fax y nadie en su entorno sabía que estaba renunciando, además se muestra la caradura del personaje, ni siquiera fue leal con los suyos. Se fue además tras asegurar que los vídeos que lo comprometían habían desaparecido.

Fue por colapso, hubo una primera etapa de negociación, pero al final, el régimen se desploma por sus propias contradicciones porque la filtración vino de algún lado, eso quería decir que había demasiadas fracturas en la coalición gobernante.

Un momento clave fue la pérdida del apoyo popular que también contaba. Hay un momento en la campaña electoral que por primera vez en toda esa década en algunas localidades Fujimori empieza a ser rechazado. Nadie se hubiera atrevido a hacer una manifestación opositora, lo clave de eso es que no era premeditado, todo era espontáneo. Y empezaba el hartazgo en el país del fujimorismo, pero este tipo de regímenes no acepta irse por la vía electoral, está tan enfrascado en la corrupción que tiene que quedarse.

Ese es otro problema de las dictaduras, los dictadores no se van por voluntad propia, entonces creo que empezaba a percibirse cierto malestar general en las regiones, las promesas de crecimiento no eran pues las que se habían planteado. Eso fue debilitando y también el cansancio, la gente se cansa de este tipo de regímenes, al final se espera que haya una renovación de lo político.

Todo fue una suma de factores, por un lado era el rechazo del poder, por otro un cambio en la situación económica, las contradicciones internas y la evidencia de la corrupción generalizada es lo que termina desplomando al régimen.

- ¿Qué peso tiene la relación clientelar con el mantenimiento de regímenes autoritarios que terminan en dictaduras?

- No creo que haya una dictadura que se sostenga si no construye una clientela política permanente, salvo que sea una dictadura de tránsito que pase un gobierno para instalar a otro. Las dictaduras que sobreviven son las que identifican a un enemigo al que golpean sistemáticamente, identifican a una clientela que es la que va a sostenerla, no hay Gobierno que se sostenga si es que no hay una especie de respaldo popular.

Entonces, claro, una de las maneras privilegiadas en diversos regímenes en Latinoamérica ha sido el clientelismo político llevado al extremo con el peronismo en Argentina o lo que era el PRI en México, no era la dictadura perfecta como diría Vargas Llosa, sino que seleccionan a una clientela política.

 

ComillasAMARILLASEl derrumbe de Fujimori se debió una suma de factores, por un lado era el rechazo del poder, por otro un cambio en la situación económica, las contradicciones internas y la evidencia de la corrupción generalizada es lo que termina desplomando al régimen”.

 

Esto es fundamental, en el caso peruano se hizo a través de los programas sociales. Otro de los cambios que se suscitó fue el cierre del Congreso por unos años y luego se convocó a otro Congreso, durante ese período varias regiones no tuvieron representación porque era un lapso electoral nacional. Entonces las seis o siete regiones con poca presencia electoral no tenían congresistas, no había gobiernos regionales, los gobiernos locales tenían poca fuerza política y se crearon los programas sociales que mantenían una relación directa con el Ejecutivo.

Fujimori fue el presidente que más recorrió el Perú, en un día podía estar en tres regiones distintas, llegaba a las comunidades más lejanas y les prometía lo que más le faltaba.Al principio les concedía lo que deseaban, pero con el paso del tiempo esos espacios fueron abandonados.

Los programas sociales de ayuda de todo tipo, junto al acercamiento constante fue lo que sentó la base que lo respaldaba. Pero eso no fue eterno, las expectativas y necesidades cambian.

“El peso político que tienen ahora, 30% del electorado, tiene que ver con lo que se vivió en ese momento como un reconocimiento de las misiones, de ver al presidente como al papá que nos da cosas”.

- ¿Cuáles cree que son las principales semejanzas entre la dictadura de Nicolás Maduro y Alberto Fujimori?

- Son muchas las semejanzas, tienen que ver con que para que haya democracia en un paístiene que haber separación de poderes, prensa libre, tienes que tener elecciones libres. Hay otros elementos pero me parece que estos son fundamentales. Tanto en el Perú de Fujimori como en la Venezuela de Maduro no hay separación de poderes. Las leyes de excepción que se van dando, las mismas modificaciones o violaciones que estos gobernantes han dado es lo que configura un escenario dictatorial, allí hay mucha semejanza.

 

ComillasAMARILLASLos programas políticos fueron desplazados de la televisión por propuestas de espectáculos, farándulas, la política era desplazada y no se producía debate, factor que favorecía al fujimorismo”.

 

Fujimori tenía un control absoluto del poder, lo otro tiene que ver con un tema de libertad de expresión, que es un factor que tiene que darse bajo determinadas condiciones en estos escenarios. El hecho de que haya elecciones no garantiza que haya una democracia, por un lado porque el sistema electoral no cumple con los deberes mínimos que deben tener, por ejemplo: los calendarios electorales. Un sistema electoral tiene que ser previsible y no debe estar sometido a los caprichos del rol ejecutivo que es un poco lo que pasa en Perú y que es un poco lo que uno percibe que pasa en Venezuela, me parece que lo que tenemos es una dictadura como la que sufrimos nosotros.

Lamentablemente hay sectores que no aceptan esta visión porque hay una perspectiva demasiado conservadora para calificar una situación como dictadura. El poder y el Estado pueden funcionar, pero no necesariamente son autónomos, que exista un poder judicial no quiere decir que la ley sea igual para todos. En ese sentido uno percibe que hay un trato a la oposición que no responde a estándares mínimos.

- ¿Cuáles piensas que son las principales diferencias?

- A pesar de que son regímenes totalitarios hay unas diferencias claves en cada contexto: el gobierno de Fujimori fue un régimen que privatizó todo salvo el servicio del agua, se entregó todo el tema minero a transnacionales. En Venezuela sucede lo contrario, ahí es diferente porque su lógica ha sido la nacionalización de las empresas y los espacios. Todo está supeditado a los momentos económicos que atravesaron cada uno de los países.

Lo que es claro es que hay una similitud en que ambos tienen una lógica extractiva, básicamente el concepto es extraer el recurso y sacar provecho de los recursos, pero el problema central está en la dependencia de un solo recurso, razón por la que descuidas todo el aparato productivo.

Censura y persecución 

- ¿Qué papel jugaron los medios de comunicación ante el viraje dictatorial de Fujimori? ¿Estaban preparados los medios para ese escenario?

- Hubo un sector de medios que apoyó a Fujimori incluso hasta el final, hay un grupo que estuvo con Fujimori por esa lógica de que eran medios que respaldaban la reforma neoliberal.

Otro sector y sobre todo Diario de la República es el que mejor representó eso, siempre fue crítico y denunció las violaciones de derechos humanos, lo que hizo Fujimori fue desligitimar a sus directores, levantar calumnias, falsas acusaciones. “¿Quiénes son los periodistas que me incomodan?”. César Hildebrant era el periodista político más importante del Perú y fue despedido en vivo, en medio de su programa el dueño se presenta y lo despide, acusándolo de que estaba diciendo mentiras.

El régimen era selectivo y apuntaba a algunos periodistas que eran incómodos, había una gran dependencia de los medios a la publicidad estatal, le dejas de dar publicidad estatal a los medios y lo matas. También estaba el tema tributario, donde presionaban y los medios callaban o bajaban el tono. Y después algunos medios fueron literalmente comprados, canales de televisión, algunos diarios fueron adquiridos por el Gobierno.

Los famosos Vladi-videos muestran a Vladimir Montesinos comprando la línea editorial de algunos medios. Se impedía a toda costa la libertad de prensa, todo era una estrategia de tenaza, donde se desacreditaba a los medios. El diario más importante del país, que es  El Comercio, tuvo algunos momentos en que fue más crítico, pero como digo, se percibía que había una tendencia a la homogenización de los medios.

Y el otro punto es todo el tema de cómo los programas políticos fueron desplazados de la televisión por propuestas de espectáculos, farándulas, la política era desplazada y no se producía debate, factor que favorecía al fujimorismo.

- ¿Cómo sortearon los activistas de derechos humanos y, en general la voz de la disidencia, la estrategia tenaza que buscaba controlar la difusión informativa?

- Había algunos medios que se mantenían autónomos, la revista Caretas siempre ha sido una revista muy importante en el Perú que siempre hacía su trabajo. Diario la República era otro espacio pero era bastante limitado y habían medios regionales que buscaban relatar lo que sucedía, allí destacan algunas radios comunitarias que ayudaron a que hubieran voces disidentes.

Lo más grave es que los últimos dos años del fujimorismo algunos medios empiezan a ser retirados, por lo que el Grupo El Comercio toma una decisión que fue clave:crear un canal en clave que sí se declaraba opositor al Gobierno, esta ventana se convierte en un vehículo para transmitir todas las denuncias.

 

ComillasAMARILLASCuando se trabajaban los procesos políticos hay una falsa idea de que los consensos se traducían en una presunta igualdad, no todos tenemos que pensar igual y tenemos diferentes intereses, pero queremos que la democracia se restablezca, unos porque quieren parcelas de poder, nosotros queríamos que se respetaran los DD HH, cada uno respondía a un interés distinto”..

 

El único que transmitía las marchas contra el fujimorismo era el canal M pero era una cobertura limitada. Incluso había drones, el canal M contrata un helicóptero y el poder se los prohibió, pero ya además los últimos meses del fujimorismo había muchos ojos de observadores internacionales que agravaban la toma de decisiones.

Hubo muchos periodistas que se la jugaron con las denuncias de casos de desaparecidos y el movimiento de DD HH del Perú siempre los ha reconocido. Nosotros tenemos unos premios en el área y tenemos una categoría para periodistas porque nos parece que siempre ha tenido un valor añadido al poner en riesgo su seguridad laboral y personal.

Teníamos una prensa pública absolutamente al servicio de Fujimori, era toda propaganda. Siempre había resquicios, se abrían ventanas y bueno por allí venían problemas. Siempre hay ventanas por donde se puede entrar.

Participación política

- ¿Tiene sentido participar en estos procesos?

- Es un tema de debate porque estos procesos pueden legitimar a terceros, pueden ser fraudulentos, pero justamente estos procesos captan la atención de la gente. Pueden no ir a votar, pero están atentos a lo que está pasando, las elecciones pueden ser una suerte de caja de resonancia, algunos participan para formar parte, pero si entiendes la lógica de la abstención: siempre es muy difícil lograr una abstención total de toda la fuerza política, entonces la abstención de unos le da oportunidad a otros.

Lo otro es que todo espacio vacío se ocupa, si se deja el espacio vacío a la dictadura, la dictadura va a ocuparlo todo, porque la gente no necesariamente puede percibirlo así, sólo ven el fraude después, no lo ve antes, sólo cuando ve las pruebas. Es un tema que se ve después de los procesos.

En el tema peruano se puede analizar cómo el tema electoral describe a la sociedad.

- ¿Llega un momento que por la naturaleza del conflicto se debe comenzar a dialogar con los políticos? ¿Cómo establecer mecanismos de diálogo?

- Llega un momento en que los mismos partidos políticos se dan cuenta de su propia falta de legitimidad y aceptan que se siente en la mesa una organización de la sociedad civil o varias que toman la iniciativa para tender puentes, que les muestran que hay un objetivo común: el establecimiento de la democracia.

Algunos partidos políticos cuando se dan cuenta que el fujimorismo tenía planteado ser un proyecto de 20 años posterior al 2000 en el año 96, cambian la actitud y empiezan ellos mismos a anotarse en un foro político, convocados por gente cercana de la política, también se crea la asociación Transparencia, grupo que monitoreó los procesos electorales.

 

ComillasAMARILLASOtro punto fue el tema de la lucha contra la corrupción, se avanzó en sancionar a un conjunto de actores, pero lamentablemente no se mantuvieron los candados para que eso no volviera a pasar”, opina Torres sobre las deudas de la transición peruana.

 

Había que ser muy transparente y profesional. En el caso de las organizaciones de la sociedad civil, no sólo estábamos atendiendo casos en la corte o denunciando en la CIDH, sino que ya frente a lo que veníamos venir, el hecho de tomar posición frente a la reelección de Fujimori, marcó en los otros factores que nos darían puntos en común, hay una convergencia de intereses.

Cuando se trabajaban los procesos políticos hay una falsa idea de que los consensos se traducían en una presunta igualdad, no todos tenemos que pensar igual y tenemos diferentes intereses, pero queremos que la democracia se restablezca, unos porque quieren parcelas de poder, nosotros queríamos que se respetaran los DD HH, cada uno respondía a un interés distinto.

Porque nosotros además siempre hemos sido una coalición de organizaciones que tenía como regla el consenso. Era un directorio de 15 organizaciones, para llegar a un acuerdo, nosotros funcionábamos así, podíamos tener diferentes visiones, tener perspectivas sobre abordajes, pero coincidíamos en el fin.

La política es el arte de llegar a acuerdos, no es solamente tomar al poder, es llegar a puntos en común, eso no sucedía con todos, hay con quienes nunca podíamos llegar a un acuerdo, creo que en situaciones de crisis hay que saber dialogar. A veces pueden decir que es una traición de ideales, pero yo no estaba suscribiendo las ideales de este grupo político, no era militar, era encontrar un punto en común.

- ¿Cuáles considera que son las deudas del proceso de transición a la democracia en Perú?

- Los procesos de transición, sobre todo en el caso peruano involucró temas claves como la reforma del sistema de justicia, ahí no se avanzó tan rápido como se debía, a diferencia de lo que sucedió cuando construimos nuestro sistema electoral en un tiempo récord, en cuatro meses pasó de ser una institución controlada por el Servicio de Inteligencia al control ciudadano.

 

Javier3Teníamos una prensa pública absolutamente al servicio de Fujimori, era toda propaganda

 

En el caso judicial no hubo un pleno compromiso con la reforma y habían demasiados poderes instalados en el sistema de justicia. Otro punto fue el tema de la lucha contra la corrupción, se avanzó en sancionar a un conjunto de actores, pero lamentablemente no se mantuvieron los candados para que eso no volviera a pasar.

De ese momento tenemos: presidente prófugo y otro presidente que tiene todas las acusaciones del mundo pero que nunca es llevado a juicio, ese es Alan García. Tienes todos a los presidentes de los últimos 15 años denunciados y al presidente actual con averiguaciones en el Congreso, entonces conlleva cierta complejidad.

Faltó poner los candados, no bastó con poner presos a los corruptos y lo último es que no se quiso tocar el modelo peruano, y no digo que había que volver a las políticas anteriores pero sí había que revisar, en el tema económico se debía llevar determinados casos a la justicia.

- ¿No genera temor volver a caer en un régimen tal cual Fujimori?

- Ahí es donde entra la reforma del sistema político, los partidos se han reconstruido, pero muchos de ellos no son transparentes, no demuestran cuál es su financiamiento. Se hizo una ley de partidos pero se omitió el tema de los financiamientos, entonces evidentemente eso siempre genera un peligro de volver a soluciones salvadoras.

Hay mucho caudillismo en el ADN de la historia política latinoamericana, eso hace que haya una desafección a la democracia y de alguna manera la gente siente que la democracia no resuelva problemas.

* Esta entrevista fue realizada en Caracas, el pasado noviembre, en el marco del III Encuentro de Defensores de DD HH de Venezuela, al que Javier Torres fue invitado como ponente por Provea. La entrevista incluye las respuestas a las preguntas formuladas durante la conversación por Rafael Uzcátegui, coordinador general de Provea 

Visto 4190 veces Modificado por última vez en Viernes, 05 Enero 2018 00:28

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