Opinión

La sociedad venezolana marca el paso: no se arrodilla ante los atropellos del Estado revolucionario, no se rinde ante el tamaño de las frustraciones económicas.
Si con solo tres libros (¡y qué libros!) un lector pudo crear una puerta de esa fuerza de vértigo, calculen ustedes lo que puede generar una pequeña biblioteca personal que contenga treinta, trescientos o tres mil ejemplares.
Como Hans Landa, los tiranos pueden ofrecer un vaso de leche al tiempo que preparan la puñalada. Ese es el cinismo de la relación tirano-tiranizado.
Como venezolana de estos tiempos me permito cuestionar el papel del premio Nobel Pablo Neruda, quien sirvió lacayunamente al comunismo soviético. Lo que copia otro Pablo, de apellido Iglesia.
Los argentinos están en la mira de la región. Y no es que se les esté apuntando; simplemente se les mira con expectativa por lo que van a decidir en las elecciones del próximo domingo 27.
Template by JoomlaShine